| |
|
|
Menú principal |
DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS
El Partit
per Catalunya se identifica cons unos valores éticos (la verdad, la
libertad y la justicia), unos principios políticos (la idea de
Cataluña y la defensa de los intereses morales y materiales del
pueblo catalán) y unas normas jurídicas (los derechos y deberes
fundamentales de las personas, reflejados parcialmente en la
Declaración Universal de los Derechos Humanos). Esta postura no es
gratuita ni arbitraria, sino que se basa en una reflexión sobre la
crisis de valores que sufren las sociedades occidentales y que es el
resultado inevitable de la pérdida de sus creencias tradicionales y
religiosas, que acompaña el proceso de modernización desde la
revolución democrática, la revolución industrial y la revolución
científica. Los referentes teóricos del PxCat en este tema son los
filósofos alemanes E. Husserl, M. Husserl, M. Heidegger, K.
Heidegger, K. Jaspers, J. Jaspers, J. Habermas i K.-O. Habermas y
K.-O. Apel, que representan la cima del pensamiento occidental a lo
largo del siglo pasado.
1 .- La crisis de valores de Occidente como
punto de referencia.
Construida
sobre unos cimientos racionales, la existencia humana bajo el
liberalismo del mercado y la sociedad de consumo ha convertido en
banal, ha sido vaciada de sentido y ha generado problemas gravísima
como la droga, las sectas, los totalitarismos, el terrorismo, la
pedofilia , la corrupción de la clase política y otras
manifestaciones patológicas de decadencia social. Los partidos no
pueden afrontar una cuestión tan profunda como esta en mandatos de
cuatro años y la política ha decidido ignorarla, lo que significa:
los políticos profesionales han aceptado rodar en el barro de una
actividad pública que ya hace tiempo renunció a mantener ningún
vínculo con la moralidad. Sin embargo, el Partit per Catalunya
quiere manifestar esta situación de fondo, que se encuentra en la
raíz de casi todas las problemáticas sociales, de manera que cada
una de las políticas adoptadas por PxCat en temas muchos concretos
la tengan en cuenta y se trabaje en la dirección de superarla.
2 .- Necesidad de una ética racional en la
política, las instituciones democráticas y las administraciones
públicas.
El
derrumbe moral de Occidente, tal como ha sido pensada para los
intelectuales, supone que ni la ciencia ni la racionalidad pueden
dar una respuesta al problema de los valores y, en consecuencia, que
sólo nos queda permanecer permanentemente en un relativismo donde
todo está permitido mientras el individuo obtenga placer, beneficio
o felicidad. El aumento de la criminalidad y el endurecimiento de
los códigos penales representan las contrapartidas a esta falta de
controles internos del individuo en el seno de las sociedades de
consumo. Pero ninguna ley represiva no puede evitar el derrumbe
moral de las personas si las instituciones que lo aplican están
también afectadas por la crisis, de suerte que, lo detenemos el
proceso de allí mismo donde brota el mal -la conciencia subjetiva de
las personas- o vamos hacia el desastre. Partit per Cataluña
considera que, a pesar de la relatividad de los valores hedonistas,
hay valores éticos que sí pueden fundamentarse en la razón. En
efecto, nosotros entendemos que la verdad es un valor racional
que hace compatible la modernización y la ética normativa, hasta
ahora encontradas. Esta decisión metapolítica es el punto de
partida de una revertebración moral de las sociedades occidentales,
empezando por nuestra sociedad catalana, que aspiramos a convertirse
sin complejos en modelo para España y todo el resto de Europa. Es
nuestra ambición como catalanistas. Las medidas políticas adoptadas
por PxCat irán siempre, por tanto, dirigidas hacia el horizonte
mencionado, es decir, al servicio de un proyecto que tiene en
perspectiva los intereses de nuestra civilización occidental y no
sólo la realización de un programa electoral .
3 .- Racionalidad del valor de la verdad.
Los
políticos profesionales y la administración catalana meteixen de
forma sistemática con la ayuda de los medios de comunicación afines,
de modo que la manipulación, la ocultación y la opacidad informativa
definen el auténtico piedra angular del régimen oligárquico de las
200 familias . Este domina nuestro país mediante las cúpulas de los
partidos parlamentarios, el control de la televisión y la cotidiana
distorsión política de una profesión, la periodística, que en teoría
debería basarse en el respeto a la verdad en cuanto criterio último
de su legítimo ejercicio. Ante este hecho, entendemos que la verdad
es el único valor que, además de poder ser experimentado como tal
desde el punto de vista subjetivo del individuo, tiene un carácter
racional y de imperativo universal para la ética pública y
administrativa. Por lo tanto, frente a la crisis moral relativista
que sufren las sociedades occidentales y que se traduce en la
creciente descomposición interna de las instituciones, el exigencia
de verdad puede y debe ser reivindicada en cuanto a raíz moral de
los procesos racionalización económica, cultural y política y , por
tanto, de la democracia y de la convivencia en libertad como
condición de posibilidad de los derechos y deberes fundamentales de
las personas. Dichos principios representan la tabla normativa que
define la identidad cultural de occidente, Cataluña incluida, frente
a otras culturas que no los respetan o los consideran subordinados a
creencias o ideas de procedencias diversas. El mundo occidental no
puede imponer por la fuerza los derechos humanos en sociedades
pertenecientes a culturas o civilizaciones ajenas y extrañas, pero
sí está perfectamente legitimado a la hora de defenderlos como norma
propia y contenido diferencial de las comunidades políticas que
constituyen la nuestra Europa.
4
.- El principio de fundamentación y el diálogo en cuanto marco
sociocultural de la libertad política. La palabra verdad no
tiene en esta declaración ningún contenido doctrinal, sino el
puramente normativo, ético y axiológico equivalente a voluntad de
veracidad. Esto significa que como sujetos racionales vinculados a
la esfera pública, es decir, como ciudadanos, estamos obligados a
regirse nos por el diálogo y legitimar nuestras posturas mediante la
exigencia de la prueba, la fundamentación y la contrastación de las
ideas con las reglas de la lógica o la acreditación documental de
los datos y los hechos. Que sea, en cada caso, la verdad, lo
determinaremos aplicando estas pautas morales de conducta, las
cuales definen un talante que se opone abiertamente a los que,
carentes de razones, apela a la violencia, la mentira y la coacción
para imponer fraudulentamente sus opiniones e intereses. La
aceptación de la verdad y la prohibición de mentir sólo puede ser
entendida como acto ético cuando no es fruto de la coerción, sino de
la comprensión intelectual del sujeto y de la actitud honesta que se
somete a lo que es válido y sacrifica si es necesario lo que desea o
le conviene. No hay verdad sin libertad. Por lo tanto, cuando
decimos "verdad" nos referimos aquí a la persona veraz con quien se
puede hablar y no a que nos consideramos en posesión de una
determinada verdad o de una ideología supuestamente verdadera. Con
ello debe quedar claro que se necesitan una serie de condiciones
morales que hagan efectivo el principio de cimentación o la verdad
en cuanto exigencia ética en las relaciones sociales públicas e
institucionales, de manera que la filosofía acota el marco educativo
y sociocultural del parlamentarismo liberal y, por tanto, de la
democracia moderna como institución de las libertades políticas de
los individuos y los grupos, pero no representa ya un sistema de
ideas dogmático o un saber positivo opuesto a la ciencia. El
problema es que en las sociedades capitalistas regidas por los
principios del mercado, los que subordinan la verdad a criterios
estratégicos de utilidad y beneficio, la lógica economicista se
apodera de las instituciones democráticas a través del caballo de
Troya de los partidos políticos (financiados siempre por poderes
económicos), de manera que las exigencias de objetividad, eficacia y
eficiencia de la función encomendada quedan condicionadas a
intereses oscuros e incompatibles con la administración pública.
Este es un mal generalizado en Occidente, pero que en Cataluña
adopta formas singularmente escandalosas y repulsivas, dada la
metástasis tentacular del cáncer oligárquico que corroe todas las
ramas de la Generalitat y los ayuntamientos. Desgraciadamente, la
reforma ética de las instituciones no puede limitarse a la función
pública, combatiendo fenómenos sintomáticos como el acoso laboral de
los funcionarios legalistas por parte de los políticos (con los
sindicatos como instrumentos de coacción). Hay que ir más adentro y
adoptar medidas relativas a la financiación y la democratización
interna de los partidos. Si las organizaciones políticas no son
democráticas, tampoco lo serán las administraciones que estos
partidos gobiernen cuando lleguen al poder. El Partit per
Catalunya, consecuentemente, se compromete a poner en marcha un
proyecto legislativo global de democratización de las instituciones
(partidos, sindicatos y administraciones) que tendrá como ejes la
ética de la verdad, la transparencia institucional y la objetividad
de las pautas de conducta públicas, con las correspondientes
sanciones de inhabilitación profesional o de cargo público para los
infractores de estos principios normativos.
5.- La justicia como plasmación social de la
exigencia de verdad y de la convivencia en libertad. Verdad
y libertad como valores de una ética pública no pueden existir si no
se traducen objetivamente en instituciones que garanticen la
educación y la participación democrática de los ciudadanos y esto, a
la vez, sólo es posible en unas condiciones económicas de justicia
social, que es donde han fracasado habitualmente las corrientes
liberales, provocando las reacciones totalitarias (comunismo y
fascismo) características de la historia del siglo. En consecuencia,
entendemos que la justicia representa un valor inherente a los
planteamientos anteriores, que se concreta en las cartas
internacionales de derechos y deberes fundamentales, civiles o
económicos, y en el impulso socialdemocrático hacia una mayor
igualdad participativa en la gestión de los asuntos y recursos
públicos.En este sentido, el Partit per Cataluña rechaza aquellos
aspectos del neoliberalismo que, desde la caída del muro de Berlín y
olvidando la lección de la historia, buscan la destrucción del
estado de bienestar europeo de posguerra en nombre de intereses
económicos privados, en abierta oposición a los intereses del pueblo
en general y, en particular, a los trabajadores, inmensa mayoría de
la población que sufre las consecuencias directas y brutales de
estas medidas regresivas. Así, frente a la globalización neoliberal
y la incontrolada circulación de mano de obra -la inmigración-que
ésta conlleva, todo ello como consecuencia deseada y necesaria de la
hegemonía del mercado / negocio capitalistas, apelamos al principio
ético-político de la soberanía popular, que ha dicho rotundamente no
a esta agresión contra la gente común perpetrada por nuestros
propios gobernantes. El PxCat reclama el inmediato cierre de
fronteras, el fomento arancelario del mercado interior europeo y el
retorno al keynesianismo económico que caracterizó las directrices
políticas europeas de los años 50 y 60 del siglo XX. Ahora bien, el
PxCat quiere este año llenar dicho marco económico con unos valores
éticos que ya no serán los de aquella despolitizada sociedad de
consumo, sino los de la democracia popular participativa que
considera la dignidad de la persona y del ciudadano-patente en su
excelencia ético-cívica-una prioridad ante la riqueza y la patética
ostentación de bienes y lujos materiales características de las
morales burguesas actualmente imperantes.
6 .- La idea de Cataluña y la defensa de los
intereses morales y materiales del pueblo catalán. El PxCat
considera que Cataluña, como idea, s'identifca plenamente con el
pueblo catalán-formado por personas concretas-y no con un concepto
abstracto y puramente simbólico de nación al servicio de
determinados grupos de intereses oligárquicos que actualmente
definen el catalanismo. Por tanto, reclamamos la refundación y la
plena integración de los castellanohablantes -como ciudadanos y
compatriotas catalanes de pleno derecho- en el seno de una idea de
identidad catalana que ya no es étnica y lingüística, sino ética e
institucional. Este concepto de identidad e integración excluye
únicamente la irracionalidad elevada a categoría política, donde
tropiece con formas culturales, ideológicas o religiosas hostiles a
los derechos humanos y con pretensiones de imponer sus dogmas en los
ámbitos públicos de nuestra sociedad. Dichas culturas, ideologías o
religiones no son precisamente las que proceden del resto de España,
sino las enraizadas en civilizaciones incompatibles por principio
con el sustrato cultural grecolatino del mundo occidental. Así, ante
la constante diabolització de la lengua castellana y la pedagogía
del odio perpetrada por los medios de comunicación y el universo
cultural del catalanismo oligárquico contra todo lo que sea
español-que sólo puede derivar en la fractura social interna del
pueblo catalán - el PxCat promoverá un concepto de cultura cívica
bilingüe y de identidad democrática contraria:
1 / a la
violencia, el racismo, el terrorismo y el totalitarismo de todo
tipo, ya sean de ultraderecha o de extrema izquierda;
2 / los
fanatismos autoritarios de carácter religioso.
Es en este
sentido que hablamos de defensa de los intereses morales del pueblo
catalán. Pero también, ante las actuales políticas de inmigración,
consideramos que hay que amparar la mayoría de la población,
adoptando las medidas adecuadas que compensen la pérdida de nivel de
vida y poder adquisitivo que los trabajadores catalanes hemos
sufrido con el euro y el entrada masiva e incontrolada de
extranjeros en nuestro mercado de trabajo.
7 .- Contra la oligarquía catalana.
El régimen oligárquico familiar es la forma concreta que la crisis
de valores éticos universal adopta en Cataluña. Es el fruto de la
mentira, el materialismo, el egoísmo, la prepotencia y el saqueo
sistemático del erario público por parte de un grupo de espabilados
que ostentan su apellido "catalán" como una marca de lujo con
privilegios especiales . El enemigo de Cataluña no es, por tanto, el
ciudadano catalán que habla español o el pueblo español en general,
ni tampoco una entidad mítica supuestamente perversa llamada Madrid,
sino la oligarquía racista y clasista de 200 familias catalanísima
que lleva a los inmigrantes para a explotarlos económicamente como
bestias-aunque siempre en nombre del multiculturalismo, la
tolerancia y los derechos humanos-y bajar mediante este dumping
dumping salvaje el precio de la mano de obra autóctona. Hay que
aclarar, en este sentido, que nuestro partido no rechaza al
inmigrante como persona ni lo considera culpable a nivel individual
de todo lo que está pasando en nuestro país, de modo que condenamos
de forma enérgica cualquier manifestación de violencia, racismo o
xenofobia que implique la vulneración de los derechos fundamentales
de estas personas. Lo que pedimos es, sea dicho esto con toda la
contundencia que haga falta, un cambio radical en la política de
inmigración neoliberal y un proceso de globalización del mercado
mundial que no se haga en beneficio de los grandes capitalistas ya
espaldas de los trabajadores, sino cuidando de las necesidades
legítimas del conjunto de la sociedad. En consecuencia, declaramos
que nuestro enemigo político, lejos de identificarse con el
extranjero, tiene nombres y apellidos y se llama oligarquía
catalana. La legitimación política de este grupo elitista
parasitario se basa en la corrupción, como ya hemos dicho, pero
también en la manipulación interesada de la memoria histórica.
Sobre esta delicada cuestión conviene fijar los siguientes extremos,
que regirán todas las actuaciones del Partit per Catalunya en los
próximos años:
· (a)
Cataluña permanece gobernada y controlada por una oligaquia
socioeconómica transversal transversal als partits polítics y
que funciona como una mafia. Este fenómeno sociológico se gestó al
amparo del franquismo;
· (b)
iindependencia para Cataluña significaría, este año, más impunidad
para las doscientas familias que usurpan las instituciones y
enclaves de la sociedad catalana, judicatura incluida, manipulando
en beneficio propio;
· (c) la
palabra soberanía equivale, en el contexto descrito, a aumentar la
opresión que ya padece el pueblo catalán, y no, como se nos quiere
hacer creer, a más libertad y riqueza para todos;
· (d)
CCataluña no es una abstracción simbólica, sino el conjunto de las
personas concretas que sufren la arrogancia y los abusos del régimen
familiar;
· (e) el
catalanismo de izquierdas, del PSC en Iniciativa per Catalunya
pasando por ERC, es una ficción del dispositivo transversal, para
que todos juntos forman parte de la oligarquía o aspiran a
integrarse lo antes posible;
· (f) la
historia del nacionalismo catalán resto plagada de crímenes inmensos
que se nos quieren ocultar emitiendo como nube de gas la famosa
"memoria histórica" del franquismo, sin embargo, la clamorosa verdad
silenciada es que bajo el gobierno de Lluís Companys (ERC ) como
presidente de la Generalitat, más de 8.300 personas fueron
torturadas y asesinadas por ser católicas o de derechas en checas
(cámaras de tortura) montadas por la CNT y por los mismos partidos y
determinados sindicatos que actualmente conforman el tripartito;
· (g) el
actual presidente de la Generalitat, José Montilla, fue militante
del maoísmo, una ideología de carácter estalinista que ha legitimado
el exterminio de millones de personas en China, pero el ex alcalde
de Cornellà nunca ha pedido perdón por este turbio pasado político.
El motivo de esta apararent negligencia y autocomplacencia moral es
que no necesita, pues nuestra clase política se niega a condenar el
genocidio que, por lo menos con 100 millones de víctimas torturadas
y asesinadas en todo el planeta, el comunismo ha provocado a lo
largo del siglo XX;
· (h) el
tipo de nacionalismo, socialismo y sindicalismo que los
nacionalistas de izquierdas representaron entonces, ha tenido su
expresión en los grupúsculos que han crecido en torno a la banda
terrorista Terra Lliure, los que renuncian a la "violencia
revolucionaria "sólo de forma táctica, pero volverán a practicarla
en su caso cuando la consideren rentable desde el punto de vista de
sus objetivos totalitarios;
· (i) la
mayor parte de los actuales dirigentes de ERC proceden de
organizaciones marxista-leninistas e independentistas radicales
amigas del mundo aberzale vasco y nunca han renegado;
· (j) el
nacionalismo catalán actual es, en general, solapadamente
excluyente, mantiene excelentes relaciones con el nacionalismo vasco
del antisemita, xenófobo y racista Sabino Arana-la doctrina ha sido
elogiada por todo el entorno catalanista-y reclama ofrecer diálogo a
una banda terrorista que ostenta más de 1000 víctimas a su historial
delictivo;
· (k) el
independentismo radical, de ideología leninista, no ha dudado nunca
en vincularse abiertamente con los genocidas etarras, la práctica
neotxequista y de limpieza étnica de los cuales es bien conocida, y
ha gozado siempre de la complicidad del catalanismo para encubrir la
existencia en nuestro país de un núcleo proetarra que trabaja con la
única finalidad obssessiva y fanática de destruir España;
· (l) la
ineptitud del gobierno y de las administraciones catalanas,
manifestada en numerosos desastres, como la inmigración
incontrolada, el aumento de la delincuencia, el colapso de las
cárceles, el fracaso escolar, el caos de las infraestructuras, la
encarecimiento de la vivienda, el paro laboral, el descrédito de la
justicia, etcétera, es el resultado de la corrupción, porque la
oligarquía catalana, a fin de poder tapar sus numerosas
ilegalidades, ha situado a los cargos de mando administrativo o
político personas el único "mérito" de las cuales es la fidelidad y
el encubrimiento de los delitos de dueño, amigo o familiar que los
ha nombrado, pero aparte de eso carentes de toda competencia en la
gestión de los asuntos públicos;
· (m) eel
frente nacionalista, formado por la causa común de los catalanistas
radicales y moderados, representará próximamente un híbrido
monstruoso de corruptos, racistas y violentos dispuestos a ejercer
la coacción contra todo el que sea tildado de enemigo de Cataluña o
"fascista", etiqueta fraudulenta que se aplicará a los
castellanohablantes "desafectos" al régimen o críticos del sistema
oligárquico con el fin de excluirlos de la sociedad .
8 .- El pacto de la mentira.
Afirmamos que el olvido, banalización, justificación y negacionismo
del mayor genocidio de la historia representan la impostura
fundamental de la clase política oligárquica. En efecto, no sólo en
Cataluña, sino en todo el mundo, pero muy especialmente en Europa,
las democracias liberales permanecen carcomidas desde dentro por el
gusano de las oligarquías, el dominio de las cuales basa desde 1945
en la mentira sistemática, arraigada en el ensordecimiento de un el
exterminio de 100 millones de personas perpetrado en nombre de los
mismos valores "progresistas" que inspiran nuestras sociedades. Así,
aunque apelan constantemente a la democracia y los derechos humanos
para justificarse, en realidad estas élites lo que hacen es utilizar
dichos principios jurídicos como instrumentos de propaganda,
legitimación y poder, a fin de criminalizar a los opositores
tildándolos de "fascistas" (el mismo lenguaje que Stalin).En
Cataluña, este proceso histórico de constitución de la impostura y
la mentira como centro de nuestra vida política colectiva, comienza
cuando el burguesía católica catalana-objeto, durante la República,
de persecución y exterminio a manos de los partidos y sindicatos de
de izquierdas- es salvada in extremis por el levantamiento del
general Franco. Este mismo grupo social decide, sin embargo, a
mediados de los años sesenta, que el resultado de la segunda Guerra
Mundial y la muerte del dictador la colocan en el bando de los
perdedores y que hay un cambio de chaqueta para seguir controlando
el país cuando llegue , de forma inevitable, la transición a la
democracia. El teatral calvario de Pujol en las cárceles franquistas
tiene el valor simbólico de expiación para toda la élite
nacionalista de derechas y permite al banquero presentarse a las
primeras "elecciones libres" con un programa socialdemócrata. El
pujolismo encarna la imagen pública de este "arrepentimiento"
burgués que significa, en realidad, una auténtica lavado de cara. Es
en dicho acercamiento de este grupo social en las izquierdas
marxistas del PSUC donde se forja la oligarquía actual como
dispositivo que cubre todo el arco parlamentario. A la inversa, la
caída del muro de Berlín y el descrédito de los esquerrismes tendrá
como contrapartida, por el lado de la derecha oligárquica, el
silencio criminal sobre los gulag y las "checas", la canonización
del verdugo Lluís Companys cuanto héroe nacional y, en definitiva,
la demonización independentista de España y los españoles como
representantes del "fascismo", es decir, del mal absoluto instituido
por Hollywood. Por lo tanto, podemos afirmar que la mentira, la
manipulación, el desprecio y el abandono de las víctimas-incluso de
las propias, en el caso de la derecha-representan el eje, el embrión
doctrinal y el código genético del régimen catalán actual. Hay que
medir el alcance real y las profundas consecuencias de una ética de
la verdad como "nuevo comienzo", denuncia y ruptura del pacto
oligárquico, afirmación de la auténtica memoria histórica,
refundación del catalanismo y depuración moral del mundo de la
política y de las administraciones autonómicas. No otro deberá ser
el eje de la histórica propuesta programática del Partit per
Catalunya.
9 .- Reconstruir Cataluña. Ante este
panorama desolador de icompetència de las instituciones generada por
la corrupción, la mentira, la manipulación y el nepotismo en la
elección de los cargos políticos y administrativos; ante la
decadencia de un catalanismo nacionalista obsoleto que ha llegado al
límite de sus posibilidades, pues permanece agotado conceptualmente
desde la instalación de ERC en el poder porque lucha por un estado
catalán independiente en el que, salvo grupúsculos radicalizados y
muy jóvenes, ya ni tan sólo cree, ante un sistema
político-conceptual delirante que considera España una amenaza
"fascista" mientras el país es invadido por las vanguardias del
terror religioso islámico y el pueblo catalán ve como retroceden sus
derechos sociales y laborales en beneficio de los extranjeros; ante
el colapso institucional y moral del régimen montado por la
oligarquía, que la gente corriente ya no puede soportar; ante el
cotidianpo lavado de cerebro de TV3, que tapa los crímenes contra la
humanidad perpetrados por las izquierdas, ante esta , en definitiva,
auténtica crisis de identidad del país, pedimos una refundación del
catalanismo fundamentada:
1 / en la
depuración legal de la oligarquía burguesa que controla las
instituciones;
2 / en el
rechazo implacable de la actual política de inmigración y el cierre
cívico, legal y político frontal ante el islamismo;
3 / en una
memoria histórica que condene todos los genocidios y crímenes contra
la humanidad, y no sólo, como se hace ahora, los perpetrados por los
fascismos o los regímenes de derechas;
4 / en la
definición del pueblo catalán en términos de valores cívicomorals,
todo desplazando definitivamente la lengua catalana en cuanto
criterio excluyente de identidad nacional impuesto por coerción
legislativa;
5 / en la
denuncia de la marginación racista de los castellanohablantes;
6 / en el
abandono definitivo de la idea de independencia, en el lugar de la
que nutrir el concepto de una reconstrucción catalana del Estado
español en términos multiculturales (cuatro lenguas españolas) y en
la abolición del modelo autonómico actual .
10 .- Derechos humanos, democracia e imperio
de la ley como rasgos identitarios de Cataluña. Defendemos
un neocatalanismo democrático que no verá su culminación en la
"independencia nacional" de los Països Catalans - espejismo
imperialista irrealizable, hazmerreír de los valencianosb-, sino en
la transparencia democrática de las instituciones, la legalidad, la
participación ciudadana y el respeto a ultranza de los derechos
humanos, cívicos y sociales de la inmensa mayoría trabajadora de la
población catalana y de todas las personas en general. Esto es lo
que queremos la gente en general. Los ciudadanos estamos hartos de
que cuatro sinvergüenzas nos vendan el aire de su patriotismo
"catalán" vehemente y contorsionista mientras en la sombra se llenan
los bolsillos colocando amigos y familiares en cargos de los del
ayuntamientos y de la Generalitat , recalificando terrenos a dedo o
otorgando contratos públicos a empresas de su clientela. Más
libertad y bienestar, no un nuevo Estado independiente y mucho
dinero a repartirse entre ellos dentro del apretado club de las
Naciones Unidas. No más traspasos del Estado español, sino la
gestión eficaz y honrada de los que ya tenemos. Reclamamos un
catalanismo que no se dedique a buscar fantasmas de amenazas a
España, sino que sea capaz de identificar la bestia negra de la
democracia, la ultraderecha, representada este año en nuestro país
por el Sr. Anglada (quien recibe el apoyo de Convergència i Unió),
pero también la extrema izquierda marxista que ha exterminado 100
millones de personas en todo el mundo y que sigue matando en el País
Vasco, mientras África y Oriente Medio incuban un totalitarismo
antieuropeo de nueva planta, el islamismo, que ya ha dejado su
tarjeta de presentación con la matanza del 11-M en Madrid. Lo que
decimos hace que el PxCat, además de un partido, represente la
vanguardia de un movimiento que debe afectar otros ámbitos de la
sociedad, como el sindicalismo, la cultura y la economía. La
liberación de la oligarquía baneficiarà todos, no sólo los
trabajadores, porque la asfixia política de muchas empresas, de las
universidades, los medios de comunicación o de los pensadores,
artistas y escritores no sometidos a las filas del régimen, afecta a
la totalidad de las ramas de la actividad productiva y creativa en
una Catalunya que se ha convertido estéril a lo largo de treinta
años por culpa de esta opresión oligárquica heredada del franquismo
y del estalinismo. En definitiva, la nuestra es una auténtica
rebelión cívica contra los políticos profesionales que no se puede
parar a unas elecciones, sino que debe tomar la calle pacíficamente
y demostrar a los corruptos con corbata que se ha terminado el
brócoli, que el pueblo despierta y que el dicho "estoy en la
política para forrarme "forma parte de un pasado que ya no volverá
nunca. Cuando hayamos liquidado cuentas con los jefes mafiosos que
controlan nuestra sagrada tierra catalana y sólo entonces, podremos
dirigirnos al resto de los ciudadanos españoles y postularse cómo
ejemplo de un cambio de régimen donde una vez más, Cataluña, como
muchas veces ha estado en la historia, represente para España el
futuro, es decir, la razón, el progreso, la democracia y la libertad
y no, como ahora, la imagen grotesca, proyectada en todo un pueblo,
de la corrupción y el egoísmo sin límites de nuestros patéticos
dirigentes actuales.
-------
DECLARACIÓN PROGRAMÀTICA -------
1
DEL PARTIDO
1.1.-Una asamblea de Cataluña. Partit
per Catalunya es una organización política democrática,
participativa y asamblearia que se concibe como la vanguardia del
movimiento de ciudadanos castellanohablantes y catalanohablantes en
defensa de la vertebración ética de las instituciones públicas
catalanas y de la refundación del catalanismo en términos no
independentistas ni antiespanyolistes. En este sentido, podemos
considerarnos como una asamblea de Cataluña paralela y hostil al
actual Parlamento, oligárquico y burgués, del parque de la
Ciutadella de Barcelona.
1.2-Principios
y valores. El partido se identifica a efectos políticos, y
por encima de las ideologías, con los valores éticos racionales de
las personas y reivindica una identidad catalana que no se base en
la lengua y el apellido, sino en la defensa de la democracia y los
derechos humanos, cívicos y económicos del pueblo catalán bilingüe.
Los fundamentos de sus planteamientos son los que refleja la
Declaración de Principios aprobada en el Congreso Fundacional del
PxCat del 13 de enero de 2008.
1.3-Objetivos
y finalidad. El objetivo del Partit per Catalunya es promover
los intereses morales y materiales de los trabajadores catalanes,
que representan el grueso de la población de este país. El pueblo
trabajador es el principal perjudicado por la actual política de
inmigración, de manera que dicho tema será uno de los ejes
prioritarios de las propuestas de rebelión cívicacontra la casta de
los políticos profesionales. Entendemos que nuestros gobernantes
actuales son unos personajes incompetentes, perversos y ridículos
que sólo se dedican a intrigar y, si es necesario, a delinquir, al
servicio de la oligarquía corrupta de doscientas familias
privilegiadas que controla la totalidad de las instituciones
públicas catalanas en beneficio propio. La finalidad última del
partido es la depuración legal de esta oligarquía, heredada del
franquismo, la democratización de las administraciones y la
superación cultural del materialismo burgués-que actualmente
impregna las manifestaciones de nuestra manera vida colectiva-hacia
una sociedad que valore la excelencia cívica como fuente principal
de dignidad personal.
2
DE LA IDENTIDAD CATALANA
2.1.-Una
tradición racional y progresista. La tradición catalana es
esencialmente racionalista y de progreso. El amanecer medieval de
Europa nos descubre un filósofo catalán: Ramon Llull, al tiempo que
los rudimentos del capitalismo mercantil en el Libro de Consulado de
Mar y la Mesa de Cambio. El primer Parlamento democrático europeo
aparece en las Cortes de Barcelona durante el siglo XIII. El modelo
político catalán, llamado pactismo, se basa en la subordinación del
príncipe a las constituciones y leyes (usos) emanadas del pueblo. A
diferencia del nacionalismo, el concepto de identidad catalana del
PxCat enfatiza el respeto a la legalidad, las instituciones
democráticas y los derechos y deberes fundamentales de las personas.
Entendemos que estos rasgos identitarios han sido trastocados y
subvertits totalmente por pujolismo y sus herederos actuales, de
derechas y de izquierdas, en provecho de una idea oscurantista,
elitista, racista, opaca y simbólica de Cataluña, muy útil para
encubrir las fechorías y delitos de la oligarquía económica, pero
destructiva en cuanto a nuestro prestigio como pueblo.
2.2.-Contra el monolingüismo. La lengua
catalana es un elemento importante, pero no el único, de la cultura
de este país. La concepción monolingüística y antiespañola de la
nacionalidad catalana hace imposible la realización del ideal de un
solo pueblo y conduce de forma necesaria al conflicto con los
castellanohablantes. Partit per Catalunya entiende que la defensa de
la identidad catalana reclama una nueva síntesis cultural con
Castella que pasa inexorablemente por superar el liberalismo
economicista. Todo ello implicaría marcar como norte de nuestro
catalanismo no la independencia, sino la meta de convertir Cataluña
en la democracia más avanzada y participativa del mundo. La
supervivencia de la lengua catalana será así el fruto de este
proyecto y no de la coerción legal actual, perpetrada por una
repulsiva minoría elitista carente de toda autoridad moral. Por lo
tanto, nuestros esfuerzos como organización política se encaminarán
siempre hacia la profundización democrática de las instituciones
públicas, la participación ciudadana y la defensa de las víctimas
del monolingüismo.
3
DE LA INMIGRACIÓN
3.1.-Los inmigrantes. Los inmigrantes
son un colectivo heterogéneo sobre el que no se pueden hacer
generalizaciones irreflexivas. A estos efectos, hemos clasificado la
inmigración en cuatro categorías fundamentales. En primer lugar, los
inmigrantes comunitarios, que como tales tienen todo el derecho de
circular por Europa y no provocan problemas, sino que más bien
representan una contribución genética y cultural que compensa
nuestra escasa tasa de natalidad. Hay que subrayar que se trata de
pueblos portadores de otras culturas, pero que forman parte de la
mateixacivilització occidental en el seno de la cual compartimos una
serie de valores comunes, lo que facilita la integración. En segundo
lugar, los inmigrantes extracomunitarios procedentes de culturas
occidentales, los que hay que aplicar en general los mismos
criterios que los anteriores con el único elemento diferencial que
pueden introducirse en el país de manera ilegal, con todo lo que
ello implica desde el punto de vista de los gastos sociales (este
dato afecta también a las dos categorías siguientes). En tercer
lugar, los inmigrantes extracomunitarios de civilizaciones ajenas a
la nuestra, en muchos casos con fuertes raíces y valores que
difícilmente se integrarán: el máximo que se puede esperar en este
caso es llegar a una situación de convivencia pacífica y mutuamente
respetuosa dentro de nuestro marco legal, lo que implica que dichos
grupos permanezcan como subculturas demográficamente muy
minoritarias respecto a la catalana. En cuarto lugar, los
inmigrantes extracomunitarios procedentes de civilizaciones
abiertamente hostiles a occidente, con valores, ideas y prácticas
jurídicas agresivas que vulneran los derechos humanos y la legalidad
vigente: el efecto de una inmigración mayoritaria de esta categoría
sólo puede ser el conflicto.
3.2.-Contra la actual política de inmigración.
Estas cuatro categorías de immgrants deberían permitir fijar el
marco conceptual de una política de inmigración racional, dando
prioridad a las dos primeras categorías y reduciendo al mínimo la
última. En lugar de eso, lo que tenemos es una inmigración caótica e
incontrolada, en la que el país receptor no decide lo que quiere
sino que debe aceptar de facto el que las circunstancias le imponen.
De este hecho consumado se deriva la imposibilidad de un modelo de
integración realista, que tenga en cuenta la idea de civilización
como criterio de selección de cara a una futura síntesis cultural.
El resultado es así el creciente sentimiento de rechazo hacia
aquellos inmigrantes que no vienen a Cataluña con intención de
integrarse, sino que manifiestan su voluntad de imponernos, a la
larga, sus leyes, creencias y prácticas reaccionarias y
antidemocráticas, empleando, si es necesario, el terror y la
violencia como armas. No es de extrañar que las encuestas ponen de
manifiesto de forma inequívoca que el 80% de la ciudadanía no quiere
ya más inmigrantes e incluso que un 20% en pida la expulsión
inmediata (de todos y sin distinciones de ningún tipo) . El racismo
y la xenofobia son, en definitiva, la consecuencia de una política
de immgració determinada-basada en el concepto liberal de libre
circulación de la mano de obra en el contexto del mercado
mundial-que hay que corregir con energía antes de que éstas
tensiones lleguen al conflicto civil abierto, como de hecho ya está
empezando a pasar en países de profunda tradición receptora, por
ejemplo Francia. El Partit per Catalunya se quiere hacer eco de un
clamor popular que nuestros políticos profesionales se niegan a
escuchar pero que revela cuál es la voluntad mayoritaria del pueblo.
Nuestra organización política, a diferencia de los partidos
oligárquicos, se somete al mandato de la soberanía popular y
considera que, ante la situación alarmante que se está produciendo
por culpa de estos flujos migratorios sin lógica política, hay que
adoptar, en una primera fase, medidas como las siguientes: 1 /
promover una nueva ley de extranjería y otros proyectos legislativos
paralelos que endurezcan de forma extrema las condiciones de acceso
y estancia en el país; 2 / convocar un referéndum sobre immgració,
con la pregunta siguiente: quiere el pueblo más inmigrantes o ya
tiene bastante?; 3 / impulsar una política de inmigración por cuotas
de procedencia que dificulte hechos como la masacre islamista de
Madrid, un drama que fue precedido por la instalación en nuestro
país de corrientes religiosas musulmanes de carácter abiertamente
anti-occidental; 4 / cerrar las fronteras e implicar el ejército en
la defensa de nuestra seguridad, todo derivando los inmigrantes
ilegales hacia campos especiales de carácter militar con el fin de
impedir el colaboración lapso del sistema penitenciario; 5 /
expulsar de forma inmediata los ilegales, manteniéndolos recluidos
por la vía penal mientras esta medida no se haga efectiva; 6 /
prohibir las regularizaciones masivas, y 7 / aprobar una ley
orgánica que permita la repatració de inmigración islámica por
razones de seguridad nacional, empezando por las corrientes
salafistas, incluso si se trata de inmigrantes legales. En una
segunda fase, a fin de reparar el daño provocado en el tejido social
europeo para la actual política de inmigración, se buscaría no sólo
derogar las leyes que la han legitimada, sino anular todos sus
efectos y procesar los políticos responsables como imputados por un
delito de traición a la nación.
3.2.-Identidad
catalana e inmigración. Preocupada legítimamente por
preservar su identidad cultural, Cataluña vio las oleadas
migratorias provenientes del sur de España a principios del siglo XX
como una auténtica amenaza. Sin embargo, no se trataba realmente de
inmigrantes, sino de ciudadanos de pleno derecho con los que se
compartía estado, lengua y cultura. Una política ciega y estúpida
con claras connotaciones racistas ha convertido los
castellanohablantes en personas de segunda categoría (charnegos),
pero a pesar de este escándalo, los que han fracasado en integrar a
su manera los pueblos españoles hermanos, nos llevan este año
islámicos, africanos, indios y gente de todo tipo de razas, culturas
y civilizaciones, mientras a continuación nos hablan de patriotismo,
nacionalismo, identidad catalana, integración y odio al español.
Así, ahora que llegan los inmigrantes de verdad, lo que encuentran
es una Cataluña dividida, lo que ni siquiera ha provocado que
nuestros políticos-encarnación de la estulticia-modifiquen un solo
milímetro su tradicional discurso hispanofobia. ¿Qué será más
catalán el africano que practique la ablación del clítoris en la
lengua de Pompeu Fabra que el andaluz de Santa Coloma de Gramanet?
Nuestros representantes no entienden que la integración no es una
cuestión linguistico, sino devalors éticos y que estamos humanamente
más cerca de cualquier persona de habla alemana con la que no
podamos intercambiar ni una sola palabra que de un islamista radical
catalanohablante. En consecuencia, el Partit per Catalunya propone
una política de inmigración que reduzca a cero el contingente de
extranjeros procedentes de culturas africanas y asiáticas y
favorezca, de forma controlada y siempre de acuerdo con las
necesidades de la sociedad receptora, la inmigración comunitaria ,
europea y occidental por este mismo orden.
4
LOS TRABAJADORES
4.1.-El
pueblo catalán, la oligarquía y los trabajadores. Bajo el
concepto de trabajadores catalanes, incluimos no sólo los obreros
(industriales), sino en general los ciudadanos castellanohablantes y
catalanohablantes del país que, para poder sobrevivir, deben
contratar su fuerza de trabajo a cambio de un salario (empleados de
servicios, funcionarios, profesionales), así como los pequeños
propietarios (comerciantes), empresarios autónomos y campesinos que
trabajan en su propio comercio o parcela de tierra con la ayuda de
familiares. También consideraremos trabajadores los empresarios que
contraten mano de obra autóctona en condiciones laborales dignas. El
trabajo es un concepto político, no meramente socioeconómico. Los
trabajadores así contabilizados suman la inmensa mayoría del pueblo
catalán y constituyen el núcleo esencial de su continuidad
histórica. La fidelidad al pueblo catalán equivale, por tanto, en
primer lugar, a la lucha por mejorar la situación laboral y la
reproducción demográfica de los trabajadores, orientación que guía
las políticas del Partit per Catalunya ante los intereses de la
oligarquía, la que se denomina a sí misma "la nación", pero sólo
representa un grupo social minoritario y parásito hostil al resto
del pueblo. Trabajadores y oligarquía encarnan, en efecto, valores
incompatibles y hay que escoger bando. Nosotros lo hemos hecho. El
antagonista polítc del PxCat es una élite económica sin patria-sólo
cree en el dinero-la que, en nombre del nacionalismo-de derechas o
de izquierdas-, está provocando la destrucción de Catalunya en
beneficio de sus negocios privados. Ante el ataque despiadado e
silencioso de este auténtico enemigo interno, la principal línea
programática del Partido para Cataluña no puede ser otra que la
potenciación de la natalidad autóctona, el reforzamiento de la
institución familiar, el abaratamiento de la vivienda, el impulso
legal a favor de la estabilidad laboral y la redistrubució fiscal en
beneficio de la gente de casa mediante un sistema de ayudas
específicas para los ciudadanos del país.
4.2.a-La traición de los partidos
parlamentarios y los sindicatos. El Partit per Catalunya
considera que ninguna organización política representa los intereses
del pueblo catalán y que este resto huérfano de toda amparo
institucional desde el momento en que el descubrimiento de los
crímenes del comunismo convirtió a todos los políticos de
izquierdas-que, por otra parte , nunca han pedido perdón por haber
apoyado determinadas dictaduras genocidas-en colaboradores más o
menos declarados del sistema capitalista y de las correspondientes
recetas económicas neoliberales. Así, podemos observar que PSC-PSOE,
Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) e Iniciativa per Catalunya-Verds
(IC-V), seguidas de sus respectivas ramas sindicales, han abandonado
el pueblo catalán a su suerte para dar apoyo a una política de
inmigración que sólo beneficia al gran capital (el mismo que
financia las campañas electorales, cargos y prebendas políticas
mediante la corrupción). De modo que, mientras la derecha
nacionalista (CiU) traiciona la "nacionalidad" que dice
defender-para este concepto, sin el pueblo real, no es más que una
abstracción simbólica al servicio del mundo financiero-, la
izquierda política y sindical apuñala los trabajadores por la
espalda e incluso utiliza los locales pagados con las cuotas de los
afiliados para dar refugio a los futuros ardillas y beneficiarios
del dumping, cuyo número se contará para el equivalente de parados
autóctonos. Ahora bien, dichas prácticas fraudulentas sólo se pueden
explicar para que todos juntos, políticos y sindicalistas, se
dedican a satisfacer los intereses de la oligarquía catalana en
perjuicio de sus representados (que son sin embargo los que
ingenuamente les han elegido en las urnas) . Ante esta situación
vergonzosa de traición, el Partit per Catalunya reivindica la
defensa de los intereses económicos del pueblo catalán y condiciona
todas sus medidas políticas a la aprobación asamblearia de los que
libremente quieran participar en un proceso de refundación de la
democracia en nuestro país .
4.3.a-Los trabajadores, la oligarquía y la
inmigración. A lo largo del periodo democrático y sobre todo
desde el derrumbamiento del comunismo, la inestabilidad laboral y el
precio de la vivienda, provocados por las políticas de la derecha
económica liberal, determinaron una caída brutal de las tasas de
natalidad catalanas (las más bajas del mundo en la época de Jordi
Pujol), de manera que los mismos "patriotas de la pela" que habían
provocado esta situación empezaron a tener miedo de que la escasez
de la mano de obra favorece el encarecimiento . La solución de estos
traidores fue importar los inmigrantes, pero el resultado ha sido la
mayor agresión económica y cultural que sufre el pueblo catalán
desde las crisis que el sacudieron a principios del siglo XX. Los
trabajadores somos, en efecto, los principales perjudicados por la
actual política de globalización, ya sea por la competencia desleal
(dumping) de los extranjeros (que hacen el mismo trabajo que
nosotros pero a mitad de precio, un fenómeno que afecta incluso los
médicos), ya los negocios ilegales que incumplen la normativa (la
que no grava a los inmigrantes pero sí al resto de ciudadanos), ya
por la llegada masiva de productos procedentes de países donde no
existen medidas de protección social y, por tanto, resultan mucho
más baratos y competitivos en el actual marco emergente del llamado
mercado mundial (que provoca el cierre de miles de pequeñas empresas
catalanas que sí respetaban los derechos de sus trabajadores). Por
otra parte, los inmigrantes tienen prioridad en la obtención de
ayudas sociales, de modo que, como que estos gastos se pagan con los
impuestos de la mayoría, resulta que los trabajadores estamos
financiando la mano de obra barata de las grandes empresas y
fortaleciendo la causa de nuestra pérdida de derechos laborales o
situación de desempleo sobrevenida por la competencia de las
ardillas. No sólo eso, subsidios que en condiciones normales irían a
parar a las familias catalanas para sacarlas de la situación de
crisis donde radican por culpa de los políticos apátridas, se
malgastan en satisfacer las necesidades de delincuentes de los cinco
continentes que nunca han contribuido ni con un solo euro al erario
público y que incluso han entrado ilegalmente en el país vulnerando
por la fuerza una línea fronteriza. Sin embargo, no creemos que los
inmigrantes individualmente considerados sean culpables de lo que
está pasando y, por tanto, rechazamos toda forma de actuación que
los convierta en cabezas de turco de la lucha social. Entendemos que
la raíz de la crisis que sufrimos los trabajadores catalanes tiene
un nombre: la oligarquía, y unos responsables directos: los
políticos profesionales. Todos utilizan la inmigración como arma
contra el pueblo para llenarse los bolsillos y son ellos, y no los
extranjeros, quienes deberán pagar por esta puñalada a la gente del
común. Toda la política del Partit per Catalunya se encaminará así,
en primer lugar, a detener la entrada de inmigrantes, repatriar sin
contemplaciones los ilegales y los delincuentes, perseguir sus
prácticas de dumping y dar prioridad a la ciudadanía en la concesión
de ayudas sociales, en segundo lugar, el Partit per Catalunya
promoverá las leyes oportunas a fin de erradicar los tentáculos
laborales del sistema oligárquico y castigar con la máxima dureza
posible a los culpables de la caótica situación social que
padecemos, la que, como veremos, comienza en el mundo del trabajo.
5
DEL PARO LABORAL
5.1.a-El
paro como agresión oligárquica contra el pueblo trabajador.
Si el elemento constitutivo del pueblo es la figura del trabajador,
la situación de desempleo o de mera degradación de las condiciones
laborales representarán necesariamente un desafío a la soberanía
popular, porque no se explica ni resulta creíble que esta quiera
libremente lo que les políticos a finales siempre le imponen en
perjuicio de los intereses mayoritarios. Entre el momento del voto y
la recodificación de este acto electoral en términos de medidas
económicas concretas se produce un hecho que podemos llamar
"secuestro" la soberanía por parte del grupo oligárquico. El paro es
así el arma que los grandes propietarios de los medios de producción
utilizan-a través de la clase de los políticos profesionales-para
someter el trabajo y pervertir el sentido de los valores
democráticos en beneficio de la minoría elitista. En las economías
de mercado, la existencia de una bolsa de parados no es accidental,
sino estructural o alternativa al libre despido. Esta auténtica
espada de Damocles es esencial para regular a la baja el precio del
trabajo en provecho del capital y mantener la gente del común en
permanente estado de temor ante la posible pérdida del trabajo.
Porque del mismo modo que el trabajo no es sólo un concepto
socioeconómico, sino político, el fenómeno del paro laboral tiene
también carácter político. La amenaza tácita y permanente del
despido, que subyace a las relaciones laborales bajo el dominio de
la oligarquía, la angustia frente a la potencial pérdida del salario
y de los signos distintivos de la dignidad personal, que en el
universo burgués son siempre las posesiones materiales, tiene un
sentido esencialmente intimidatorio y políticamente desmovilizador
de la ciudadanía. El paro laboral y el trabajo precario privan al
trabajador de su sustancia política y convierten en ficción las
libertades garantizados constitucionalmente por el sistema liberal.
Este, basado en la hegemonía del mercado, ha deformado desde el
principio la matriz humana de la fuerza productiva, ha hecho una
mercancía más y le niega la dignidad política, mostrando en
definitiva la contradicción estructural entre liberalismo y
democracia.
5.2.-Inmigración,
paro y precariedad laboral. Los fenómenos demográficos de
nula natalidad a los que ya hemos hecho referencia amenazaron a
finales del siglo pasado de llegar al índice cero de desempleo, con
lo que la oligarquía se sentía al borde del trance de tener que
subir los salarios y mejorar las condiciones de trabajo de la
mayoría de la población. Los hechos, sin embargo, coincidieron en el
tiempo, como ya hemos apuntado, con la caída del comunismo y la gran
traición de las izquierdas a la clase obrera europea, que ve como
sus dirigentes políticos y sindicalistas pasan a defender el sistema
capitalista después de décadas de ampararse en el marxismo, el
socialismo y la socialdemocracia. La ofensiva neoliberal no
encuentra así, frente a él, ninguna oposición política seria. Por si
fuera poco, esta izquierda que cambia de chaqueta a la derecha al
igual que la derecha franquista catalana lo hizo en su momenrt hacia
la izquierda, pone los símbolos de la tradición obrera al servicio
de la importación de mano de obra semiesclava en nombre de la
solidaridad con el Tercer Mundo. Ahora se trata no sólo de reducir
gastos laborales, sino de dar por finiquitado el estado asistencial
del bienestar que funcionó como escaparate de lujo de Occidente ante
los regímenes comunistas. Todo ello tiene como resultado la entrada
masiva de inmigrantes, el objetivo es claro: a / hacer extensivo el
concepto de globalización en el mercado de trabajo, lo que implica
la distraída permeabilidad de las fronteras; b / engordar la bolsa
de parados, c / favorecer la bajada de sueldos; d / desregular la
contratación laboral y recortar derechos adquiridos por la gente del
común después de un siglo que lucha sindical; e / generar las
condiciones políticas de incertidumbre y miedo social que, con la
derrota política de las izquierdas y la pérdida de toda esperanza
progresista entre los trabajadores, garanticen la sumisión
atemorizada a los ricos y poderosos, e institucionalizar de manera
permanente el secuestro de la soberanía popular a manos de las
oligarquías económicas. El Partit per Catalunya, consciente de las
complejas y profundas realidades que se esconden tras la actual
coyuntura de precariedad laboral, desempleo y entrada incontrolada
de inmigrantes, quiere ir al fondo de los problemas. En este
sentido, entiende que habría que atacar frontalmente el proyecto
mismo de la globalización, lo que implicaría ir hacia un
neoproteccionismo basado en un mercado interior europeo y las
correspondientes barreras arancelarias. Por otra parte, entendemos
que sería menester de recuperar el concepto de huelga general
política, reformar la inspección de trabajo a fin de garantizar el
cumplimiento de la legalidad laboral, prohibir la contratación de
extranjeros si antes no se ha ofertado el puesto de trabajo a un
trabajador autóctono, tipificar penalmente el dumping (sancionando
al empresario que utilice mano de obra inmigrada a precios
inferiores a los marcados por el convenio), ilegalizar el trabajo
temporal, duplicar el salario mínimo interprofesional, promover un
sindicalismo que esté de verdad al servicio de los trabajadores y
forzar los políticos, por vía legislativa, a cumplir las promesas
electorales, todo castigando con penas de inhabilitación para cargo
público los constantes fraudes y mentiras a la ciudadanía en qué
consiste la actividad habitual del Parlamento de Cataluña.
6
DE LA INSEGURIDAD CIUDADANA
6.1.-El aumento de la delincuencia. La
permanencia endémica de este fenómeno en los países desarrollados ha
refutado las teorías progresistas según las cuales existe una
relación entre delincuencia y pobreza, de modo que, si esta tesis
fuera cierta, la subida de los niveles económicos de vida debería
haber determinado la disminución del volumen de transgresiones
penales, lo que no ha sucedido, sino todo lo contrario. En lugar de
esto, en efecto, la implantación de la sociedad de consumo en España
ha multiplicado por cinco el número de personas encarceladas,
mientras que el censo demográfico español no se ha doblado ni mucho
menos en el mismo periodo. Por lo tanto, habrá que buscar otras
explicaciones de la delincuencia que nos permitan afrontar, porque
si no conocemos las causas difícilmente podremos aplicar políticas
criminales eficientes que vayan más allá de las medidas punitivas a
posteriori. Por otra parte, las autoridades hablan a menudo de los
índices de delincuencia "normales" en otros países europeos como
medida y criterio de lo que en nuestro país debemos considerar
alarmante o tranquilizador, de suerte que se acepta el dogma de que
el fenómeno criminal no debe ser erradicado, sino mantenido dentro
de unos límites variables. Y como en las naciones ricas, por los
motivos que hemos explicado, la delincuencia es mayor, parece que
las cosas van muy bien en Cataluña cuando un politiquero afirma que
no sufrimos las tasas de criminalidad correspondientes a nuestro
PIB. La trampa conceptual es evidente y humillante-nos toman el
pelo! -, Pero los efectos reales de esta ceguera o mala fe
institucional son aún peores para la mayoría del pueblo.
6.2.a-Inseguridad ciudadana y crisis de
valores éticos en la sociedad de consumo. Ha llegado la hora
de asumir las consecuencias destructivas del relativismo moral de
las sociedades liberales y construir, en las primeras etapas del
proceso educativo de las personas, los valores racionales que las
tendrán que apartarse para siempre del crimen como forma de vida (en
relación a este crucial tema de los valores éticos nos remitimos a
nuestra Declaración de Principios). Y el primer obstáculo a superar
es que las oligarquías económicas que controlan las sociedades
occidentales no tienen la más mínima intención de arraigar este tipo
de valores legalistas a la conciencia de los ciudadanos, porque
quieren gente tolerante con la corrupción y dispuesta sobre todo a
obtener la éxito, es decir, si es necesario, a corromperse para
conquistar la riqueza. Una ética racional de la verdad-incompatible
con la opacidad del sistema oligárquico-puede ahogar la fuente
psicológica, moral y subjetiva del delito, pero reclama un cambio
político previo. Únicamente sobre dicho fundamento pedagógico
preventivo sería posible aspirar a una política de delincuencia
cero, que si bien posiblemente nunca alcanzará su objetivo
totalmente, tiene que luchar siempre para acercarse al máximo. En
este sentido, el Partit per Catalunya considera la seguridad
ciudadana, junto con el trabajo, la vivienda, la sanidad, la
educación, la justicia y la defensa, pilares de la supervivencia de
un pueblo. Se trata, en efecto, de instituciones que no pueden
dejarse abandonadas al azar del mercado, de la oferta y la demanda,
para que fijan las condiciones de la existencia del mercado mismo.
Pues el mercado forma parte de la sociedad, no a la inversa, como
pretenden los liberales. Y sin paz en la calle, trabajadores, gente,
familias sanas, inteligencia, etcétera, ninguna otra
actividad-mercantil o no-no es posible. En definitiva, el delito
destruye de raíz la vida cotidiana de la comunidad y hablar de
niveles "aceptables" de delincuencia, como hacen las autoridades
habitualmente, nos parece un auténtico fraude a la ciudadanía, un
discurso mentiroso que sólo intenta ocultar la complicidad los
políticos con la escala de valores vigente, verdadero factor
explicativo de la lacra que supuestamente se quiere erradicar pero
que, de hecho, define la esencia del dispositivo oligárquico, basado
en la sistemática vulneración de la ley por parte de las élites de
poder y de los propios gobernantes.
6.3.a-La delincuencia, los trabajadores y el
dispositivo oligárquico. El dogma criminológico que vincula
criminalidad y pobreza tiene en realidad un origen claramente
burgués. Una de las consecuencias de dicha doctrina son las
asignaciones preventivas y masivas a recursos sociales a grupos
marginales (gitanos, drogadictos, etc.) En perjuicio de los
trabajadores con problemas (por ejemplo, del padre de familia parado
a quien se le ha acabado el subsidio de desempleo y ya no puede
recurrir a ninguna institución salvo la beneficencia), porque si los
empleados son relativamente pobres respecto de los burgueses,
siempre podemos encontrar los que son pobres en términos absolutos.
Sin embargo, la realidad es que en la cárcel van los humildes no
porque delincan más, sino porque la mayoría de los crímenes de los
poderosos quedan impunes. La criminalidad y su tratamiento por parte
de los operadores de control social es un ejemplo claro y doloroso
del funcionamiento de la oligarquía y de la aplicación selectiva de
la ley en función de criterios sociales elitistas. En algunos casos,
como el de la corrupción, no existe ni siquiera el tipo penal que
persiga las prácticas antisociales de los poderosos. Los delitos
llamados de "cuello blanco" raramente llegan a ser castigados y si
se da el caso será siempre con penas muy Mincer comparadas con el
volumen de riqueza defraudada. Por otro lado, la delincuencia
cotidiana que genera la percepción subjetiva de inseguridad
ciudadana-y que no se da con buena parte de los il · legalismos
burgueses-la encontramos de forma abrumadoramente mayoritaria en
barrios de trabajadores, espacios degradados por la presencia de
grupos marginales que se dedican a la violar chicas, robar a los
peatones y consumir sustancias estupefacientes de todo tipo. |
|
|
|